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        -¿Sabes qué? Al final sí nos van a acompañar los perritos.

        Juan Carlos y Dulce son maestros y hace siete años se conocieron en la escuela donde ambos trabajaban. Fue la prisa del inminente cambio de trabajo de Dulce lo que impulsó a Juan Carlos a por fin invitarla a salir. Ese fue el inicio de todo.

        Ahora, siete años después, a unos cuantos meses de dar el sí en la hermosa catedral de Tepotzotlán, tienen dos guapos perrijos, Yoko y Venus, y una relación en la que a leguas se nota lo fuerte del lazo que los une. Cuando nos conocimos en persona, hace algunos meses, en un momento en que Juan Carlos se ausentó de la mesa, Dulce, con la emoción en los ojos me dijo que se había sacado la lotería con una persona como él. Eso se nota al instante de estar con ellos. Comparten ese lenguaje de complicidad que sólo el conocer al otro profundamente permite.

        A la sesión vinieron acompañados de todo un séquito de “niñeros” a.k.a. la lindísima familia de Dulce, que nos hizo favor de acompañarnos para cuidar de los ya mencionados perrijos y, de paso, a nosotros.

        Aquí pueden ver el súper video que hizo Oleka Wedding Stories.

        Muchas gracias de nuevo Dulce y Juan Carlos por su confianza, ¡Estoy muy emocionada porque ya llegue su boda!